En pleno tiempo pascual fuimos convocados para celebrar la IV ASAMBLEA GENERAL NACIONAL en este año que estamos celebrando el 350º Aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa.

         Formamos parte de una gran familia que quiere seguir caminando por los caminos evangélicos que nos marcaron San Vicente y Santa Luisa con un estilo singular, único.

         El fin de semana lo comenzamos repartiendo saludos, muchas caras conocidas, y con muchos habiendo compartido mil batallas en los campos de JMV.

         La memoria de actividades fue un plato fuerte ya de par de mañana. Todo lo celebrado y vivido a nivel nacional y provincial a lo largo del año 2.009, los proyectos en funcionamiento, las actividades realizadas para todas las edades, la actividad y compromisos viviéndose aquí y allende los mares,… Dada su amplitud hubo un recorte sustancial en todo lo referente a actividades provinciales que los miembros de la asamblea echamos en falta.

         Repusimos las fuerzas para atacar otro de los grandes temas: el informe económico del 2009 y el Presupuesto para el año 2010. De una forma pormenorizada, clara y precisa nos acercamos a gastos, ingresos, porcentajes, quesitos,… números y más números, siendo aprobadas por unanimidad por los asambleístas.

         La tarde tuvo un claro denominador común: la nota vicenciana presente en la Asociación, ¿o no tanto?. El P. José Vicente Martínez c.m. nos introdujo el tema con una ponencia: “¿De qué fuente bebemos? El Carisma Vicenciano: ayer y hoy”. Un trabajo en grupo, en unos grupos más rico que en otros, nos hizo aterrizar en nuestra realidad, en la vivencia del servicio y en la responsabilidad que tenemos como herederos de una herencia recibida.

         A la mañana siguiente pasamos a votar las candidaturas para Representante a la Asamblea Internacional y para Secretaria Nacional (los candidatos se habían presentado previamente la tarde anterior, exponiendo pros y contras para la elección). Daniel Malmierca, de la provincia de San Vicente nos representará en la Asamblea Internacional y de la secre, ¿qué podemos decir que ya no hayamos dicho?. El apoyo de los asambleístas fue mayoritario y seguro que no se han equivocado. ¡Tenemos una flamante secretaria nacional!

         La Eucaristía, al igual que el resto de la Liturgia, nos llevó a reconocer al Señor como la fuente de agua viva de la que tenemos que beber para nunca tener sed.

         En este año en que más que nunca estamos llamados a implicarnos en una misión de amor. Vamos a poner lo mejor de cada uno para que esto sea así y contagiar del carisma toda la Asociación.